Kuhrt, Amelie. “Egipto desde la dinastía I” En: El Oriente Próximo… pp. 141-211
El país y el Medio
De Asuán y la primera catarata del Nilo al norte hasta Menfis se situaba tradicionalmente Egipto, lo que se llamó el “Alto Egipto”. Luego de Menfis se abre en un Delta con múltiples brazos una zona pantanosa conocida como “Bajo Egipto”.
Al oeste estaban los desiertos que a veces se lograban dominar y era territorio de desterrados, y cuando no dominaba era refugio de rebeldes. Más cerca estaba al oeste la depresión de El Fayum, que en la época Ptolemaica (III-I a.C.) se habilitó para agricultura desviando un brazo del Nilo. Los faraones de la dinast´pia XII ya habían realizado obras de entarquinamiento ("Entarquinamiento" se refiere a una técnica de riego agrícola que consiste en inundar o anegar la tierra para que el agua se filtre y humedezca el suelo, también conocida como "enlagunar", "anegar"). Al este la península del Sinaí, ruta hacia Asia Occidental.
Nubia era el vecino más rico, al sur de la primera catarata del Nilo que proveía productos, minerales y personal para trabajo. Hubo conflictos endémicos y trató de conquistarla.
Aunque siempre ha sido seco el clima hacia el 1.0000-5000 era más húmedo aunque siempre dependía del Nilo y sus crecidas de julio a octubre, gracias a los monzones de Etiopía. Había tres estaciones que regían la agricultura: crecida, bajada (cultivo) y sequía (cosecha). En las zonas pantanosas se cultivaba papiro y pastaba ganado.
Historia dinástica
La historia de Egipto antes del período helenístico (ptolemaico) se divide en una serie de dinastías, concepto de Manetón, muy similar al orden de los recopilados en Cánon Real de Turín. Va desde el primer unificador Menes (3100-3000 a.C.), hasta la época anterior a la conquista de Egipto por Alejandro Magno.
Esta división que alterna períodos de fuerte control con otros de debilidad y crisis, parece sugerir una continuidad y una lucha constante por regresar a una forma política ideal. Ciertamente al menos en las formas básicas de reorganización de la vida hubo mucha continuidad aunque hay muchos estereotipos que ocultan realidades más complejas.
La formación del Estado Egipcio
Un rasgo dominante es la división (Alto y Bajo Egipto) y la importancia de la unificación, simbolizada por el papiro (Alto) y la abeja (Bajo), las dos señoras el buitre (Alto) y la Cobra (Bajo) por dos diosas o la corona doble. La enumeración (Manetón y Turín) inicia con la unificación (Manes) e ignora a los reyes intermedios o parciales. Hay actualmente muchas dudas sobre la extensión, significado y proceso de esa unificación.
Una fuente importante es la Piedra de Palermo texto en una lápida de la dinastía V (2494-2345 a.C.), que son como anales pero está fragmentado. Es interesante que presenta a Manes como el restaurador de la unificación (lo que indica que hubo una unificación anterior, o una fragmentación luego de la unificación orgánica natural).
Los monumentos a la unificación (paletas conmemorativas como la maza de Escorpión, la paleta de narmer o la maza de Narmer) crean una tradición diferente.
El período dinástico arcaico da cuenta de una sociedad estratificada, con lujos, edificaciones monumentales y tumbas soberbias, especialmente en el período Garzeense y que se desarrolló muy rápido, lo que llama mucho la atención.
Apesar de incertidumbres y de la destrucción de yacimientos que parecían no calzar en la teorías vigentes, es claro que existía una neta división entre el Alto Egipto y el Bajo Egipto. En el Alto Egipto el yacimiento más antiguo es Badarí (5000 - 4000 a.C.) y coincide con la cultura siguiente, la amratiense (de El Amrah) con agricultura, pastores, con escasos signos de diferenciación social. En el Bajo Egipto los yacimientos no muestran uniformidad con poblados agrícolas de pequeñas unidades y otros de cazadores y recolectores, con semejanzas con el sur de Palestina (casas subterráneas), pero hay pendientes de excavar.
Se supone que la unificación fue por una mayor densidad de población y necesidad de terrenos disponibles en el norte, siguiendo el caso del poblado Hieracómpolis en 3100 a.C. Parece que grupos aristocráticos o familias dominantes tuvieron un rol importante por los vestigios en paletas decoradas y mazas. Parece haber sido un proceso gradual, lo que contradice la idea de un acto voluntario y puntual obra del rey Menes. Podría no haber habido un Alto y Bajo Egipto sino un reino que iba creciendo.
Se asume así que el período dinástico fue una etapa de transición y consolidación. que tardó mucho tiempo (250-400 años). A finales de ese período, Egipto era un estado grande, unido bajo un soberano supremo con ceremonias y ritos complejos que subrayaban su naturaleza divina. Las tumbas reales consumían una proporción significativa de los recursos humanos y materiales.
Egipto durante el Imperio Antiguo (Dinastías III-VI, 2686-2181 a.C.)
Reinados breves y múltiples reyes sugieren dificultades para mantenerse en el poder. Se enlistan gracias a la piedra de Palermo, los recuentos de ganado, pero hay dudas de si eran anuales o cada dos años, y el Canon de Turín. En general poca información, pocos textos y algunas inscripciones que relatan expediciones militares como al Sinaí. En las tumbas de los funcionarios reales hay recuentos de títulos y premios mediante decretos, así como textos autobiográficos forma literaria típica hasta el período ptolemaico). Además textos sobre el funcionamiento de los grupos sacerdotales. El símbolo más conocido del Imperio Antiguo son las grandes tumbas en forma de pirámides. Inicialmente con arquitectura escalonada (como Zóser), luego sin escalones. Se ha tratado de ver en los emplazamientos alrededor de la tumba principal, reflejos de la jerarquía política pero la relación no es tan directa y falta mucho por determinar. Se redujo su altura y dimensiones pero no por decadencia sino para destacar obras del culto al Sol. A los faraones se les añade “hijo de Ra”.
Más allá del Nilo se han encontrado asentamientos en el desierto de Libia, en los cuales era de gran importancia el control de los oasis y tenían comunicación con Nubia. Con la construcción de la represa de Asuán, hubo mucha excavación y hallazgos. Ya para la dinastía IV había asentamientos en Buhen, segunda catarata. Hacia finales de la dinastía V, hubo un gran cambio y apareció un grupo Nubio “c” y se formaron pequeños principados lo que presume que la explotación directa de los recursos de Nubia por Egipto ya no era factible pues se habían con autorización del poder central.
Hacia Levante había relación con Biblios para comerciar madera y expediciones al Sinaí.
Se desarrollaron diversos géneros literarios como la Teología Menfita (copia en piedra de fragmentos del texto original), aunque se cuestionan algunos arcaísmos usados. Eran frecuentes los textos de “Instrucciones”, aunque los textos que hay no son anteriores al Imperio Medio. Son enseñanzas o máximas prudentes. Además los textos de las pirámides, escritos en sus paredes son otro género literario, con una función mágica. Hay leyendas pero son muy tardías, de la época de Heródoto. Eran frecuentes esas historias humanísticas sobre los faraones, con contenido moralizante o de burla.
El faraón era la encarnación del poder sagrado. Imponía la ley y el orden y estaba sujeto a ellos (llamados ma’at: verdad, comportamiento adecuado, justo equilibrio, etc.) y combinaba su mandato omnipotente y naturaleza divina con una entendible humanidad. Iba acompañado de un flabelífero (Persona que tenía por oficio llevar y agitar un abanico grande montado en una vara, en ciertas ceremonias religiosas o cortesanas.)
Asumía el poder y luego se coronaba. La ceremonia se recordaba anualmente, con referencias a los dos países y se confirmaban funcionarios en sus puestos.
Aunque el faraón tenía más de una esposa, no había un harén propiamente dicho. se practicaba la endogamia, pero no era la norma obligatoria. Incertidumbres sobre la sucesión daban lugar a facciones cortesanas. Las masas vivía condiciones duras pero no eran todos esclavos. Había mercados diversos (no solo lujos sino bienes diarios) con bienes y servicios sencillos como peluquería y se practicaba el trueque. No es correcta la idea de que todo el trabajo era ordenado por el Estado y forzado. Había artesanos libres por contrato.
Inicialmente la administración del Estado era encargada a parientes del faraón, pero más tarde el cargo era desempeñado por otras personas no familiares, pues en principio no había obstáculo ni cargos heredables.
Los dos países se dividían en nomos (distritos o provincias) cada uno bajo el mando de un gobernador, modelo que persiste hasta la época romana.
Heracleópolis y la Ascensión de Tebas.
El Primer Período Intermedio, como se denomina, se extiende del final de la dinastía VI hasta parte de la XI (2180 - 2040 a.C.) Los edificios e inscripciones reales están ausentes. Al final da paso al Imperio Medio, en el que reaparece un poder central fuerte. Hay tumbas de gobernadores más numerosas, con autobiografías más largas y ricas, lo que sugiere que el declive del poder central dio paso al poder provincial. Hubo guerras civiles intermitentes. Hay mucha información del Bajo Egipto, pero poca del Alto Egipto y se desconoce los lazos políticos de gobernadores durante el Imperio Antiguo.
Siguiendo los años del Canon de Turín se ve que los faraones de estas dinastías fueron muy efímeros.
Manetón y el Canon de Turín son las únicas fuentes que dan la lista de los soberanos de Heracleópolis. Lo que sabemos proviene de las tumbas de los gobernadores (nomarcas). El mejor conocido es Merikare. Hay una obra literaria: Las Instrucciones a Merikare, que se conserva en copias de la dinastía XVIII. Ese documento y testimonio de nomarcas indican que los heracleopolitas ejercían un control bastante amplio y que en Ábidos hubo una dura lucha entre Heracleópolis y Tebas (que en esa época era un centro de poca importancia). Otros documentos como la autobiografía de Ankhtify narran el crecimiento de Tebas (nomo 4), con la ayuda de Coptos (nomo 5). Otra responsabilidad de los nomarcas era el suministro de alimentos.
Los escasos testimonios indican que al final de la dinastía VI se produjo gran inestabilidad en el dominio del faraón y hasta posibles cambios climáticos. Parece que no se sostiene la tesis de que grandes familias erosionaron en poder del faraón.
Los signos de desintegración política y de dificultad económica son la ausencia o escasez de edificios reales, expediciones e inscripciones reales, con la excepción de Tebas con templos funerarios y estelas que demuestran que el centro de administración lo ostentaba Tebas. Aunque la dinastía XI no duró mucho tiempo luego de la muerte de Mentuhotep II, siguió siendo venerado como reunificador del país.
Egipto durante el Imperio Medio
Este representa la etapa “clásica” de la civilización egipcia de gran fortaleza y unidad política, especialmente durante la dinastía XII (1991-1785 a.C.). la XIII a pesar de su gran número de faraones logró mantener el orden. Hay gran riqueza de materiales documentales sobre todo papiros de El Fayum. Los registros anuales de Amenemes II muestran registros diarios de eventos. Hay pocos restos arquitectónicos, lo que se atribuye a grandiosas construcciones del Imperio Nuevo que eliminaron construcciones del Imperio Medio. Hay grandes fortalezas en Nubia. De esta época es la profecía de Neferty que fue escrito ex eventu en en la dinastía XII pero se situó en la dinastía IV, vaticinando un desorden y luego aparecerá un hombre sabio (Amenemes I) que salvará Egipto. Se trasladó el gobierno al norte, cerca de Menfis (aunque Tebas siguió siendo importante llamada la ciudad del sur)y se retomaron los enterramientos en pirámides. Las estatuas reales del Imperio Medio son más grandes que las del Imperio Antiguo y se menciona el faraón en himnos. Los faraones son retratados con el ceño fruncido, lo que se supone refleja la carga de oficio del rey. Esto aparece en las instrucciones del Rey Amenemes I al rey Sesostris (su hijo y sucesor).
El gobierno y la administración del Imperio medio los conocemos por los papiros del Alto Egipto y el yacimiento de El Lahun, cerca de El Fayum. Ahí los faraones de la dinastía XII empezaron un proyecto de drenaje que aumentó las tierras disponibles para la agricultura. Como en el Imperio Antiguo el visir seguía siendo importante. Había un control muy detallado lo que hace suponer servicios de policía muy efectivos.
Entre la primera y segunda catarata hay fortalezas que revelan la relación estrecha con Nubia y en muchos casos su sometimiento y ocupación.
En el Levante, las pinturas de un nomarca muestran un jefe con su séquito procedente del Sinaí con regalos para el gobernador provincial. Existen testimonios de hostilidades ocasionales con zonas de Palestina.
La literatura de esta época revela angustia sobre la vida luego de la muerte (canción del arpista). Se desarrolla literatura legitimista para afianzar el poder de la dinastía XII. Es el modelo clásico de la lengua y literatura egipcias.
El segundo período intermedio y el dominio de los Hicsos en Egipto (1720-1550 a.C.)
La autoridad central perdió el control de la totalidad del país y algunas regiones pasaron a ser entidades independientes. Este segundo período fue más largo que el anterior y hubo una serie de gobernantes extranjeros. La victoria sobre los Hicsos dio lugar al Imperio Nuevo. Hay inseguridad cronológica (hay un hueco de 138 años y posiblemente hubo reyes simultáneos pero no se sabe cuáles y cuándo) y carencia de fuentes.
El texto de Manetón constituye la principal fuente cronográfica y desgraciadamente el canon de Turín es fragmentario en este punto. Donde coinciden es más confiable este que aquél. Josefo en el s. I a.C. en Contra Apión habla de los Hicsos. La dinastía XV correspondió a los soberanos de países extraños. Los Hicsos situaron su capital en Ávaris. También están aludidos en las estelas de Camosis (último faraón de la dinastía XVII de Tebas) y la tablilla de Carnarvon.
Las dinastías XII y XVII son Tebanas. La dinastía XIII plantea más problemas. Manetón no conserva el nombre de ningún faraón y el Canon de Turín pocos. La dinastía XII debió extinguirse.
La dinastía XIV estuvo según Manetón gobernando por 184 años, pero podría influir algún orgullo local ya que eran de la misma ciudad de Manetón. Los nombres en el Canon de Turín son extraños y parecen ser apodos y reyezuelos. Quizás hubo una serie de principados independientes en una erosión importante del poder central. No es claro hasta dónde exactamente llegaba el control de los Hicsos, pero es seguro que no controlaron Nubia. Las inscripciones sugieren que adoptaron nombres habituales de soberanos egipcios y no hay pruebas de rechazo generalizado y más bien las hay de integración con los faraones en su gobierno.